¿Spam navideño o estrategia de marketing? Tú eliges.

Año tras años contemplamos la misma estampa: se acumulan docenas de emails con felicitaciones navideñas en nuestra bandeja de entrada. Parece un detalle positivo que la empresa en cuestión felicite la Navidad. ¿Y si vamos más allá de una simple felicitación y la convertimos en una estrategia de marketing? Puestos a mandar un email, que al menos contenga información que nos interese hacer llegar.
En primer lugar hay que definir un plan: ¿Qué queremos conseguir? ¿A quién nos vamos a dirigir? ¿Cómo vamos a hacerlo? ¿Cuándo llevarlo a cabo? ¿Cuánto tostará? Son muchas las variables a analizar para un correcto desarrollo de la estrategia.
Suele caerse en el error de realizar envíos masivos a empresas y clientes con los que incluso ya no tenemos ni relación. Hacer ruido sin sentido alguno es uno de los grandes errores estratégicos que cometen día tras día muchas empresas. Más vale calidad que cantidad… Dar esa imagen de nuestra empresa proyecta una forma de pensar y una filosofía de empresa, ¡piénsalo!
Yendo al grano, ¿cómo convertimos nuestra felicitación de Navidad en parte de nuestra estrategia de marketing? Basta con cuanto pinceladas tan básicas como sutiles para conseguirlo. Antes de nada, debemos definir nuestro objetivo (como para cualquier acción que vayamos a desarrollar): felicitar la Navidad y/o tener un detalle con nuestros clientes. Aprovechar para visibilizar nuestra marca más allá de nuestra base de datos (branding)
Aunque parezca alejado de toda lógica, es conveniente eliminar todo contenido comercial de nuestra felicitación (para vender ya tenemos catálogos) sin olvidar que es un correo de empresa. Eliminar el contenido comercial no implica la eliminación de la imagen corporativa, que deberá estar siempre presente.
Por último, personalizar nuestra felicitación lo máximo posible: hagamos que el cliente se sienta único al recibirla (esto generará mejor reputación de la marca). Aquí ya depende de cada empresa, la segmentación del mercado que haya proyectado o el almacenamiento que haya realizado en sus bases de datos.
Y después de este pequeño análisis, ahora sí: FELICES FIESTAS.

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